Setos para el jardín. El Eleagnus 2


variedades eleagnusBueno pues vuelvo a actualizar el blog hablando de mi tema favorito, el jardín!

Quiero compartir mi experiencia en la ardua tarea de conseguir un jardín acogedor y relativamente sostenible, por supuesto, sin ayuda de un jardinero, ya que esta actividad, aparte de gustarme, me relaja especialmente. Hay gente que medita o hace Yoga, yo me salgo al jardín 😉

Hoy voy a hablar de este seto, el Eleagnus. Todo un descubrimiento. Pero antes un poco de historia:

Cuando compramos la parcela tenía parte de seto de Arizónica y parte de seto de Madreselva, además de otras partes sin seto. Son parcelas grandes así que, el mantenimiento del seto que pongamos alrededor de la valla, puede llegar a ser un auténtico tostón, además de ocasionarnos algún que otro problema.

Lo primero que hicimos fué mimar a la madreselva que había para que creciera lo más posible y plantar más arizónicas. Pasaron unos pocos años y la madreselva se desbordó, empezó a crecer de forma desmesurada y acabó tumbando la valla por algunos sitios, tanto por el peso como por efecto del viento, que transformaba la valla en una vela vegetal.

Recortarla era fácil, pero claro, luego está la otra cara de la valla, la que da a mi vecino, que o pasaba yo a recortarla o se quedaba tal cual, lo mismo con la cara que daba a la calle de servicio, en este caso si que tenía que salir a recortarla pues podía invadir el camino y dificultar el paso de vehículos de emergencia, servicios, etc. Como no tengo puerta trasera, “salir” significa darse una vuelta a la manzana cargada con las herramientas. Por otro lado, tanta espesura era “amparo de bichos” como dicen, empezaron a proliferar roedores que hacían sus nidos dentro de ella y se comían los tubos de riego, así que tenía escapes de agua a cada rato… un desastre.

Las arizónicas, cuanto más grandes más difíciles de podar, además de que su roce me produce alergia y a las avispas les encanta anidar en ellas. Eso si, huelen divinas 🙂 (las avispas no, las arizónicas), también anidan los jilgueros.

Así que un día me lié la manta a la cabeza y decidí quitar todo el seto de madreselva, me costó un gran esfuerzo y tardé un par de semanas, pero lo conseguí, y empecé a investigar otros setos, y dí con este, y lo probé.

Esta es la descripción de la web Infojardín:

– Nombre científico o latino: Eleagnus pungens ‘Maculata Aurea’ – Nombre común o vulgar: Eleagno

– Familia: Eleagnaceae.

– Origen: Asia, Japón.

– Arbusto perennifolio de 2 a 4 m.

– Hojas: ovaladas de color verde brillante y amarillo.

– Flores en fascículos axilares, hermafroditas o funcionalmente unisexuales, actinomorfas, tetrámeras, períginas.

– Florece en otoño.

– Fruto auquenio, drupáceo por acrescencia del perianto.

– Soporta pleno sol, aunque le beneficia mucho una semisombra, especialmente en climas calurosos.

– Existen variedades con hojas variegadas en amarillo y blano.

– Sustrato drenado, admite suelos secos.

– Poda de limpieza al final del invierno.

– Plagas: algún pulgón y cochinilla.

– Multiplicación: esqueje en verano.

Pues bien, arriba en la foto están las dos variedades, yo tengo las dos, porque en un vivero me vendieron una y en el otro la otra. Tengo que decir que funciona mejor la verde pues es más compacta y crece de forma más regular. La amarilla se desparrama más y es más delicada.

Es un arbusto caro, cada planta me costó alrededor de 6 euros, comparado con los típicos pues es cara. Pero la verdad es que, una vez que se hace al sitio (y en esto tarda un par de años) empieza a crecer como si no hubiera un mañana. Cubre bastante, así que si quieres intimidad es perfecta.

Las flores son casi invisibles pero los frutos son muy monos:

eleagnus-berrys

A los pájaros les gustan. Me contaron que se hacía una mermelada con ellos pero no sé yo… (no, no me lo contaron los pájaros…)

A las plagas le añadiría la mosca blanca, pero ni se nota. Yo no los fumigo con nada, aguantan bien sin regarlos demasiado, los riego dos veces por semana,  creo que más agua les sienta mal, al menos donde yo vivo, que tenemos terreno arcilloso y el agua aguanta tiempo en la tierra.

Las ramas crecen cruzándose unas con otras y se entrelazan, por eso forman una pared densa. Con el calor pierden mucha hoja pero aún así se mantienen tupidos. Así que tarda más en ganar altura que otros arbustos, pero pasito a pasito. Los tengo en algunas zonas alternando con aligustres, así los aligustres ganan altura y estos tupen los bajos.

Los planté hace 4 años y ahora los tengo así:

ELEAGNUS

Esta es la parte de los verdes, a continuación la parte de los amarillos:

ELEAGNUS DOS

Aunque esta es la cara que da a la valla, he dejado deliberadamente espacio suficiente al plantarlos como para poder recortarlos por detrás sin tener que salir de mi parcela. Así no invado a mi vecino ni al camino de servicio, ni me tengo que caminar una manzana cargada de herramientas ni luego tener que recoger los restos de poda. En mi parcela los dejo en el suelo y me sirven, primero de mulching para evitar que crezcan malas hierbas y luego, cuando se pudren, de abono. Esto lo ví en una parcela de la zona, al principio me pareció raro, porque no lo entendía, pero amigos… ahora sí que lo entiendo!

Hubo algunas temporadas en las que, de repente, se secaba una rama entera sin saber por qué, creía que me iba a quedar sin él y ya me estaban doliendo los 6 euros por planta pero este año no ha vuelto a pasar.

Así que, señoras y señores, existe un mundo detrás del aligustre, la arizónica y la madreselva 😉

 


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